Eliminar humedades por capilaridad cuesta, de forma orientativa, entre 60 y 120 euros por metro lineal de muro con inyección de barrera química, entre 40 y 80 €/m² con picado y revoco macroporoso, y entre 80 y 180 €/ml si hace falta drenaje perimetral exterior. Un tratamiento completo de una estancia suele quedar entre 900 y 2.500 euros, diagnóstico aparte.
Precios orientativos por tratamiento
| Tratamiento | Rango orientativo |
|---|---|
| Diagnóstico con medición de humedad | 100-250 € |
| Inyección de barrera química | 60-120 €/ml |
| Picado, saneamiento y revoco macroporoso | 40-80 €/m² |
| Trasdosado ventilado interior | 50-100 €/m² |
| Drenaje perimetral exterior | 80-180 €/ml |
| Impermeabilización de muro enterrado por el exterior | 45-90 €/m² |
Rangos orientativos con material y mano de obra. No incluyen excavación en terrenos difíciles, reposición de pavimentos exteriores ni acabados de pintura final. El precio real depende del espesor del muro, del material (mampostería de piedra, ladrillo macizo, hormigón), de la accesibilidad y de la altura del frente húmedo.
Por qué el diagnóstico se paga y por qué compensa
La capilaridad se confunde con facilidad con filtración lateral desde el terreno, con condensación y con fugas de instalación enterrada. El tratamiento correcto para cada una es distinto, y aplicar el equivocado significa gastar el dinero dos veces. Un diagnóstico con medición de contenido de humedad en el muro y valoración del entorno cuesta orientativamente entre 100 y 250 euros, y muchas empresas lo descuentan si se ejecuta la obra. Es también como planteamos nosotros el trabajo: tratamos humedades por capilaridad partiendo siempre de la medición en el muro, no de un presupuesto cerrado por teléfono.
Las diferencias prácticas entre los tres tipos están desarrolladas en el artículo sobre filtración, condensación y capilaridad, que conviene leer antes de encargar nada.
Qué se está pagando en cada tratamiento
La inyección de barrera química perfora el muro a intervalos regulares en la base e introduce un producto que crea una barrera hidrófuga continua, cortando el ascenso de agua. Es el tratamiento de referencia en muros de mampostería y ladrillo. El precio por metro lineal sube con el espesor, porque un muro de piedra de 60-70 cm —lo normal en la edificación tradicional de los valles y pueblos de Cantabria— requiere perforaciones más profundas, más producto y más tiempo que un tabique de ladrillo.
El picado y revoco macroporoso retira el mortero contaminado por sales, sanea el paramento y aplica un revoco que permite la evaporación en lugar de bloquearla. Es complementario, no alternativo: sin cortar el ascenso, el revoco solo gana tiempo.
El trasdosado ventilado crea una cámara de aire entre el muro húmedo y el acabado interior. Se usa cuando la inyección no es viable o cuando el muro va a tardar mucho en secar y se necesita habitabilidad inmediata. Es rápido y limpio, pero resta centímetros a la estancia y no seca el muro: lo aísla.
El drenaje perimetral ataca la causa cuando el problema no es solo ascenso sino agua acumulada contra el muro. Es la intervención más cara porque implica excavación, pero en semisótanos y plantas bajas apoyadas contra el terreno suele ser la única que resuelve de verdad.
Factores locales que suben el precio en Cantabria
El nivel freático y la lluvia sostenida. En zonas bajas cercanas a la ría —Maliaño, Boo de Guarnizo, La Cantábrica en El Astillero— y en fondos de valle como el del Besaya en Torrelavega, el terreno se mantiene cargado de agua buena parte del año. Eso reduce la eficacia de tratar solo por el interior y empuja hacia soluciones combinadas, más caras pero duraderas.
Los muros de piedra. Mucha vivienda tradicional en Piélagos —Vioño, Renedo— y en los pueblos del interior tiene muros gruesos de mampostería con relleno interior irregular. La inyección en estos muros es más laboriosa y consume más producto, y a veces requiere dos alturas de perforación. Es el caso típico en que el precio se acerca al extremo alto del rango.
El salitre en la costa. En Laredo —La Puebla Vieja, La Arenosa— y en Castro-Urdiales, la humedad ascendente arrastra sales marinas que cristalizan al evaporar y destruyen el revoco desde dentro. Aquí el saneamiento previo tiene que ser más profundo y el mortero de reposición específico frente a sales, lo que encarece la partida de revoco.
El acceso. En bajos comerciales y viviendas de planta baja en el casco histórico de Castro-Urdiales o en Puertochico y Cuatro Caminos en Santander, el drenaje exterior a menudo es directamente imposible porque el muro da a vía pública. Eso obliga a resolver todo desde el interior, con un abanico de soluciones más limitado.
Cuánto tarda en verse el resultado
Este es el punto donde más expectativas se rompen. La barrera corta el ascenso desde el primer momento, pero el agua que ya está dentro del muro tiene que evaporar, y eso lleva de tres a doce meses orientativamente, más en muros gruesos y en ambientes húmedos como el de Cantabria. Durante ese periodo la mancha puede seguir visible sin que el tratamiento haya fallado.
Por eso un presupuesto serio no promete “pared seca en una semana” y sí explica el plazo de secado, recomienda ventilación durante el proceso y deja la pintura final para el momento adecuado. Pintar antes de tiempo, con un producto impermeable, es la forma más rápida de tirar el dinero del tratamiento.
Qué pedir en el presupuesto
Debe concretar los metros lineales de muro que se inyectan y a qué altura, el espesor del muro considerado, la superficie de picado y revoco en m², el tipo de mortero de reposición, el plazo estimado de secado y la garantía por escrito con su alcance. Si el presupuesto mezcla todo en un importe único, no podrás compararlo con otro. Los criterios generales para revisarlo partida por partida están en cómo leer un presupuesto de impermeabilización.
Cuando el diagnóstico apunta a que el agua no sube del terreno sino que entra desde arriba, el problema y el presupuesto son otros: ahí lo que toca valorar es la impermeabilización de la cubierta o terraza.