No todas las humedades de una vivienda tienen el mismo origen, y tratarlas como si fueran iguales es la causa más frecuente de que un “arreglo” no funcione. Filtración, condensación y capilaridad son tres problemas distintos, con causas y soluciones que no se pueden intercambiar entre sí.
Humedad por filtración
La filtración es agua exterior que entra físicamente a través de un fallo en la envolvente del edificio: una cubierta mal impermeabilizada, una junta de fachada abierta, una carpintería mal sellada, una grieta en un muro o un alero deteriorado.
Cómo reconocerla:
- Suele aparecer o empeorar de forma clara asociada a episodios de lluvia, especialmente lluvia con viento (muy común en la costa cántabra).
- Forma manchas o cercos con un borde relativamente definido, a veces con tonos amarillentos u ocres.
- Puede aparecer en techos, en la parte alta de paredes que dan al exterior, o alrededor de ventanas y balcones.
- No mejora con ventilación ni con calefacción; solo desaparece si se sella el punto de entrada real.
Solución: localizar el punto de entrada (que, como se explica en otros artículos de este blog, no siempre coincide con la mancha) y reparar o renovar la impermeabilización en ese punto concreto: cubierta, junta, sellado de carpintería o remate de fachada.
Humedad por condensación
La condensación no viene del exterior: se produce cuando el vapor de agua que generamos dentro de la vivienda (al cocinar, ducharnos, tender ropa o simplemente respirar) se encuentra con una superficie fría y se convierte en agua líquida sobre esa superficie.
Cómo reconocerla:
- Aparece sobre todo en las zonas más frías de la vivienda: esquinas de habitaciones exteriores, dinteles de ventanas, detrás de muebles pegados a una fachada, techos de baños sin extractor.
- Es mucho más intensa en otoño e invierno, cuando la diferencia de temperatura entre interior y exterior es mayor.
- No tiene un cerco definido; suele manifestarse como manchas difusas de moho negro puntiforme más que como un cerco de agua.
- Mejora notablemente al ventilar a diario y al mejorar la calefacción o el aislamiento térmico de esa zona.
Solución: ventilación cruzada diaria (10-15 minutos, aunque haga frío), extractores en baños y cocina, evitar pegar muebles grandes a fachadas exteriores frías, y en casos persistentes, mejorar el aislamiento térmico del punto frío (puente térmico) para que deje de ser una superficie donde condense el vapor.
Humedad por capilaridad
La humedad por capilaridad es agua del terreno que asciende por los poros de los materiales de construcción (ladrillo, piedra, mortero) por efecto de la capilaridad, de forma similar a como una servilleta absorbe agua desde el borde que toca un charco.
Cómo reconocerla:
- Afecta siempre a la parte baja de los muros, formando una franja continua y horizontal que suele llegar entre 40 cm y 1 metro de altura desde el suelo, rara vez más.
- Es más frecuente en construcciones antiguas sin barrera antihumedad en la base del muro, en plantas bajas y semisótanos.
- Suele venir acompañada de eflorescencias (manchas blanquecinas salinas) y desprendimiento de pintura o enlucido en la zona baja.
- Es constante durante todo el año, no depende directamente de la lluvia puntual sino del nivel freático y la humedad del terreno.
Solución: requiere tratamientos específicos como barreras químicas inyectadas en el muro, drenajes perimetrales o sistemas electroósmosis, según el caso. No se soluciona con pintura ni con ventilación, y suele ser el tipo de humedad que más se confunde con una filtración baja de fachada.
Tabla rápida de diferencias
| Característica | Filtración | Condensación | Capilaridad |
|---|---|---|---|
| Origen del agua | Exterior (lluvia) | Interior (vapor doméstico) | Terreno |
| Ubicación típica | Techos, parte alta de muros exteriores | Esquinas frías, dinteles, baños | Parte baja de muros (hasta ~1 m) |
| Relación con la lluvia | Directa | Ninguna | Ninguna |
| Estacionalidad | Todo el año, más en temporales | Peor en otoño-invierno | Constante todo el año |
| Mejora con ventilar | No | Sí | No |
Por qué es tan importante distinguirlas antes de actuar
Aplicar una pintura antihumedad sobre una filtración activa no detiene el agua, solo retrasa que se vea. Instalar una barrera química para tratar lo que en realidad es condensación es un gasto inútil. Y ventilar más una vivienda con capilaridad no cambia nada, porque el problema no está en el aire interior sino en el agua que sube del suelo. El primer paso siempre debe ser un diagnóstico correcto del tipo de humedad, porque cada una tiene un tratamiento distinto y ninguno sirve para las otras dos.